INCORPORACIÓN A LA ESCUELA: ¿UN CAMBIO SÓLO PARA EL NIÑO?

Todo sistema familiar está en continua evolución y atraviesa distintas etapas a lo largo de su desarrollo; cada una de ellas implica demandas específicas, cambios en las dinámicas relacionales y el desarrollo de una serie de habilidades y tareas evolutivas. El afrontamiento eficaz de estos cambios supone una oportunidad para el avance de cada uno de sus miembros y de la familia en su conjunto.

WELa transición por las diferentes etapas deriva principalmente de los propios cambios evolutivos de cada uno de sus miembros (niños y adultos), de los cambios en su composición y de los acontecimientos vitales que afronta la familia. Se han aportado distintas clasificaciones del número y duración de las distintas etapas del Ciclo Vital Familiar, aunque puede reconocerse el acuerdo en remarcar las siguientes: construcción y consolidación de la pareja; transición a la paternidad/maternidad con la llegada de los hijos; hijos en edad escolar y llegada a la adolescencia; independencia de los hijos y salida del hogar; y culminación de la familia. Este patrón de cambio (normativo) se observa en una mayoría de familias, aunque éstas atraviesan otra serie de crisis/cambios inesperados o no planificados (no normativos): muerte prematura de uno de sus miembros, enfermedades sobrevenidas, desempleo y disolución de la pareja por separación o divorcio, entre otros.

Todas las etapas/cambios mencionadas requieren de un periodo de transición que exige la redefinición de las relaciones entre los miembros y la revisión y ampliación del repertorio de habilidades instrumentales y emocionales para su adecuado afrontamiento. También para los cambios que una familia planifica y espera.

Y, ¿cómo cambia la familia con la incorporación de los/as niños/as a la escuela?

Tras la toma de decisión sobre la elección de centro escolar, en los momentos iniciales los esfuerzos de padres y madres se centran en ayudar al niño en su adaptación al nuevo contexto: el maestro como nueva figura adulta de referencia, nuevos espacios, nuevas rutinas y normas e integración en un grupo de iguales con el que irá forjando lazos de amistad.

Escuela ABCPero el proceso de adaptación es continuo; en la escuela el niño
accede a nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de la sociedad y adquiere nuevos roles. Progresivamente desarrollará y ampliará el concepto sobre sí mismo, en el que además de las valoraciones que su familia haga sobre él -única referencia hasta el momento-, entrarán en juego las de sus profesores y compañeros. El niño empezará a distinguir por qué se le felicita, cómo participar en los juegos, qué actuaciones son rechazadas, etc. sirviéndole como indicios de cómo actuar en este nuevo contexto. 

Atender y responder a esta dimensión de desarrollo social del niño así como a su adecuado progreso académico resulta clave e implica el despliegue de habilidades parentales y la elaboración de nuevas pautas educativas: cómo ayudar en los deberes, quién lo hará, Escuela LEARNINGcuánto tiempo dedicarán al estudio y al ocio, cuál será la rutina de acostarse, cuál será la actitud ante las notas escolares, etc. (1). La elaboración de estas nuevas pautas exige ampliar el repertorio de habilidades de comunicación, negociación, toma de decisiones, etc. entre ambos padres. Este repertorio de habilidades se extiende al establecimiento de vías de comunicación y colaboración con la escuela y a la integración en la comunidad escolar. Anotar que “elegir” (no siempre es una decisión consciente) mantenerse al margen en este sentido (siempre) transmite un mensaje, una actitud ante la escuela, que también será recibido por el niño.

Es importante tener presente, que los ajustes no se producen únicamente en esta Escuela REORGANIZAR2dirección: a menudo, uno de los padres ha quedado al cuidado de los hijos en los primeros años, dedicando la mayoría o todo su tiempo a la crianza. Una vez que el niño se incorpora a la escuela y pasa varias horas fuera de casa, llega la tarea de redefinir estos tiempos de forma adaptativa y acorde al propio proyecto personal, que con frecuencia pasa a ser revisado y reorganizado, para lo cual también se requiere de la puesta en marcha de habilidades personales específicas. 

CONCLUSIONES:

La incorporación de los hijos a la escuela implica un proceso de adaptación para la familia en su conjunto. Esta etapa plantea nuevas demandas relacionadas con la adecuada atención al niño en su progreso en los distintos aprendizajes que allí adquiere y con la integración en la comunidad escolar. Esto requiere de la revisión y desarrollo de nuevas habilidades personales, parentales y de comunicación entre los padres. Estas habilidades pueden ser enseñadas y por tanto aprendidas y desarrolladas por parte de padres y madres.

Mª Soledad Vadillo Gutiérrez. Psicóloga nº col. CV – 10173 www.gabineteavanza.com

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

– (1) Minuchin, S. (1997). Técnicas de Terapia Familiar. (4ª ed.-p. 39). Paidós (Barcelona).

– Garrido, M. (1995). Problemáticas familiares actuales y Terapia Familiar. Promolibro (Valencia)

– Haley, J. (1980). Terapia no convencional: las técnicas psiquiátricas de Milton Erickson. Amorrortu (Madrid).

– Ochoa de Alda, I. (1995) Enfoques en Terapia Familiar Sistémica. Herder (Barcelona).

– Ríos, J.A. (2005). Los ciclos vitales de la familia y la pareja. Editorial CCS (Madrid).

– Ríos, J. A. (1994). Manual de Orientación y Terapia Familiar. Instituto de Ciencias del Hombre (Madrid).

– Coll, C., Marchesi, A., Palacios, J. (comp. ) (1990). Desarrollo psicologico y educación psicologia evolutiva (1) psicologia evolutiva. Alianza editorial (Madrid).

 

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